ASAMBLEA

DE JÓVENES

Queridos participantes,

Bienvenidos a Ágora, bienvenidos a Cuenca.

Cuenca, la urbe aislada en un valle interandino del austro ecuatoriano, rodeada de grandes riquezas naturales, desde su fundación se constituyó el polo de desarrollo de las artes, la ciencia y la cultura de la nación ecuatorial. Cuenca la culta, Cuenca la curuchupa (religiosa), Cuenca la filósofa, Cuenca la científica, en fin, Cuenca, la Atenas del Ecuador.

Siendo apenas una ciudad mediana, a lo largo de sus casi 500 años ha entregado al mundo tantos prohombres y damas insignes como cualquier gran ciudad. Fray Vicente Solano, Abdón Calderón, Luis Cordero, Remigio Crespo, Benigno Malo, el Santo Hermano Miguel, el Mariscal La Mar, Alberto Muñoz Vernaza, entre tantos otros.

La excelencia, la aristocracia, la innovación, la espiritualidad, la ilustración, y también la lucha por la libertad y la emancipación de los explotados, sean los criollos decimonónicos o los indígenas y campesinos veintenos. Todo esto es Cuenca, no una mera urbe, sino un ideal.

¿Y qué es Ágora? La respuesta es simple. Hace exactamente 200 años ese ideal miró su historia, su realidad, se indignó, y tomó una decisión. Decidió dejar un legado. La ciudad noble e ilustrada, se arriesgó, luchó, derramó sangré, enfrentó la reacción. La República de Cuenca nació como un acto organizado, formal, hasta poético de rebeldía, de inconformismo:

“La libertad cuesta muy cara, y es necesario, o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio.” (José Martí)

Eso es Ágora: asumir el rol que a la juventud le corresponde en el Ecuador y el mundo. Negarnos a aceptar lo que está mal, incomodarnos frente a la injusticia, elevar nuestra voz.

“Cuenca es y será para siempre una Provincia libre e independiente de toda potencia o autoridad extraña” (Artículo 2 de la Constitución de la República de Cuenca, 15 de noviembre de 1820)

SEBASTIÁN PEREZ CARRASCO

TEMAS A DEBATIR

La pandemia ha demostrado la fragilidad de los servicios y sistemas de salud a nivel mundial. Ecuador no está exento, ya que a pesar de que ninguna nación estuvo preparada para una de las peores crisis sanitarias de la historia contemporánea, el colapso de nuestro sistema de salud público y privado fue inminente como resultado de una deficiente gestión recursos y corrupción. Es incierto lo que nos deparan los sistemas de salud y si el derecho a la salud pública y gratuita o seguridad social se podrá garantizar para las generaciones futuras. La salud es algo fundamental para el correcto desarrollo individual y sin las debidas garantías es muy probable que no estemos preparados para futuras crisis sanitarias.

La migración es un fenómeno natural del ser humano que se ha dado a lo largo de toda su evolución. Durante los últimos años los conflictos armados, regímenes autoritarios, las crisis económicas y el cambio climático han empujado a grandes grupos de personas a buscar un mejor mañana. El resultado es el incremento de actividades ilegales como trata de personas, pérdida de cultura y tradiciones, xenofobia y un posible incremento de inseguridad en los países que reciben migrantes. Es claro que los movimientos migratorios son algo con lo que debemos coexistir y debemos definir las medidas necesarias para que la migración sea fuente de desarrollo positivo para el país.

Durante las últimas décadas los grupos de mujeres, grupos políticos y gobiernos se han sensibilizado y han generado conciencia sobre la problemática social sobre la violencia contra la mujer. La figura jurídica del femicidio ha sido adoptada por varios países latinoamericanos y europeos en busca de reivindicar la violencia estructural y discriminación que las mujeres han sufrido a lo largo de la historia. Igualmente, la aplicación de acciones afirmativas para que las mujeres accedan a puestos públicos en varios países como Ecuador busca abrir espacios para empoderar a la mujer. Sin embargo, problemáticas sociales, jurídicas, políticas y la ineptitud de varios gobiernos y sistemas de justicia para responder a casos de discriminación laboral-salarial, violencia de género y femicidio de manera correcta, deja un largo camino para la igualdad y equidad de género.

El sistema político que cada nación o gobierno deciden implementar determina los modelos de desarrollo. Tanto ciudadanos como empresas privadas dependen del marco general económico de un país. El sistema económico afecta la toma de decisiones políticas, el crecimiento de las clases sociales y la posibilidad de que grupos vulnerables o personas en condiciones de pobreza y extrema pobreza tengan acceso a servicios básicos, vivienda, salud y educación dignos. La brecha entre clase alta y baja polariza a los gobiernos e incrementa varios problemas sociales como analfabetismo, desnutrición, delincuencia, entre otros; mientras que la clase media se ve condenada a desaparecer y no tener medidas económicas adaptadas a su realidad socio-económica. En Ecuador es imperativo definir una brújula económica clara que se adapte a las necesidades y el contexto socio-económico de todos sus habitantes.

Luego de décadas de impunidad la justicia ecuatoriana ha logrado proceder con investigaciones y sancionar varios casos de corrupción. Es claro que el sector público de Ecuador y otras naciones latinoamericanas está plagado de redes de corrupción de todo tipo, cuya influencia sobre los sistemas de justicia es clara. Dependemos muchas veces de servidores públicos y fuerzas de seguridad que, en vez de proteger y velar por el cumplimiento de la ley, protegen los intereses individuales de actores con poder político y/o económico. Es necesaria una reestructuración integral de la justicia ecuatoriana y un rotundo fortalecimiento de los entes y sistemas de transparencia y fiscalización. Además, es importante considerar que las redes de corrupción se han tomado la arena internacional y son un grave problema para le seguridad de todos los habitantes de la tierra como lo demuestra en caso Odebrecht y los Panama Papers.

Democracia, participación y clase política

A partir del escándalo sobre la injerencia de Rusia en las elecciones de EEUU de 2016 y el uso de tecnologías de control de las masas por parte de empresas como Cambridge Analítica. Está claro que la democracia como la conocemos está destinada a evolucionar o quizás desaparecer. Por lo tanto, es importante que los procesos democráticos como elecciones, referéndum o consulta popular sean complementados con espacios que permitan al pueblo ejercer su derecho a decidir sobre el futuro de su nación. En Ecuador es incierto si las futuras clases políticas estén preparadas para dialogar con los y las ciudadanas sobre temas importantes como consumo de drogas, migración, aborto, matrimonio igualitario, educación, salud, entre otros. En el marco de nuestros derechos, deberes y libertades contemplados en la constitución de 2008 debemos empoderar a la juventud nacional.

La pandemia ha desnudado las falencias y disparidad del sistema de educación primaria y secundaria. Es claro que la educación a nivel nacional no está preparada para la era digital y no hay duda de que la educación post-pandemia será mus distinta a la que estábamos acostumbrados. Las principales problemáticas que enfrentan los niños, niñas y adolescentes del país es la falta de acceso a internet y tecnología, maestros que no están capacitados para implementar las TICs y otros más estructurales y que perduran en el tiempo, como falta fe pedagogías adecuadas, falta de capacitación y personal docente, entre otras. El futuro del país depende en la educación básica general, no es justo que solo la clase media y alta tengan acceso a este derecho constitucional.

La educación universitaria, en especial de tercer nivel, ha experimentado un incremento de precios nunca antes visto a nivel mundial. Cada día han cientos de jóvenes a lo largo del mundo que ven sus sueños inalcanzables por la reducida plaza de acceso a educación universitaria pública-gratuita o a precios razonables con su condición económica. Ecuador no es la excepción, pues cada año hay más bachilleres que cupos para la universidad pública y quienes no cuentan con los recursos para inscribirse en una universidad privada o instituto, no tiene otra opción que desertar de sus estudios e ingresar al reducido mercado laboral que ofrece el país. El rompecabezas educativo se vuelve más complejo con los recortes de presupuesto que ponen en riesgo los puestos de cientos de docentes universitario y podrían reducir las ya incipientes plazas educativas y la calidad de la educación.

En el Ecuador, a lo largo de su historia, se ha estigmatizado y deshumanizado a grupos vulnerables como los pueblos y nacionalidades indígenas, grupos LGBTI, refugiados, discapacitados, adultos mayores, entre otros. A pesar de que en las últimas décadas estos grupos han obtenido reivindicaciones históricas para el reconocimiento de sus derechos y los crímenes de odio perpetrados contra los mismos, los intereses de muchos grupos de poder buscan retrocesos legales y ponen en riesgo a una serie de luchas históricas por la garantía de los derechos humanos sin discriminación. A pesar del avance en materia jurídica jurídica y política, la República carece de espacios de debate sobre los grandes retos que estos grupos y sobre todo la forma en que la sociedad y el estado tienen que abordar tales retos, plantear soluciones viables y sobre todo reconocer la forma en que deben modificarse a sí mismas para garantizar los derechos de los grupos vulnerables, al mismo tiempo que se protegen los avances ya realizados.

En Ecuador la pandemia ha profundizado la crisis económica que el país experimenta desde el segundo período correista. La deuda externa y la deuda pública se han vuelto impagables para el gobierno actual, lo que nos ha llevado una vez más a pactar prestamos con organismos como el BID, el FMI o el Banco Mundial, quienes ofrecen largas sumas de dinero a cambio de austeridad desmedida como la eliminación total de programas de ayuda social y subsidios. Esto llevo al país a una de las más grandes crisis políticas de la década, el Paro Nacional de octubre de 2019. La economía del país requiere de medidas claras y coherentes, que respondan a un plan cuidadoso y estructurado a largo plazo. Es esa planificación con sus medidas circunstanciales la que debe ser debatida y los participantes deben tomar una posición.

La seguridad puede desarrollarse desde una serie de perspectivas. Es decir, va más allá de la seguridad de cada ciudadano de poder caminar por la calle o salir del banco sin miedo a ser robado, que en Ecuador representa un gran problema. También existe la necesidad de tomar en cuenta a la seguridad jurídica, económica, alimentaria. Por lo tanto, hablar de seguridad en Ecuador se involucra no solo con temas sobre delincuencia y crimen organizado, sino legales, corrupción, producción agrícola, nutrición, y por supuesto, sociales que influencian la forma de pensar y actuar de los individuos en la sociedad.

Históricamente Ecuador ha sido un país petrolero y turístico. Lo que ha abierto oportunidades de desarrollo y crecimiento económico en explotación minera de recursos como oro, cobre y material de construcción o bien centros de alojamiento, resort y hosterías para explotar el potencial y belleza natural de los Andes, la selva amazónica, las playas y las islas Galápagos. Además, es necesario entender que cuidar el ambienta va más allá que el reciclaje o la reducción en el uso de agua. La explotación del medio ambiente perdura la eterna atención entre protección de la naturaleza y desarrollo, al menos entendido desde los parámetros occidentales. Ellos nos lleva a plantearnos por un lado, cuáles son los parámetros bajo los que se mide el desarrollo, y por otro, la posibilidad de construir una economía y un desarrollo más amigable con el ambiente como en la generación de electricidad limpia. En Ecuador el cambio de la matriz productivas como sustitución de importaciones, por razones todavía controversiales, fue un proyecto fútil, y en los últimos años se ha profundizado el extractivismo con concesiones mineras a gran escala. Los participantes de esta sala deberán ser coherentes con la protección medioambiental toda vez que se responsabilizan y ofrecen modelos y medidas paliativas a las consecuencias económicas derivadas y a los problemas sociales consiguientes a la regulación ambiental.

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